El mensaje de una MUJER ESPECIAL

 

Hoy te quiero compartir uno de los mensajes más poderosos que me han brindado, y uno de los que más presentes tengo cada vez que siento perder mi orientación en el camino de la vida. Hoy te comparto el mensaje que me dio una de las mujeres más importantes de mi vida: mi abuela Leonor.



Era una noche de verano en Elena, un pequeñísimo y tranquilo pueblito de Córdoba. Allí vive aún mi viejo; y por lo tanto mi abuela iba a su casa de vez en cuando a visitarlo y pasar allí unos días. En aquel entonces yo vivía en Rio Cuarto, a unos 70km de distancia. Cuando coincidían los tiempos para encontrarme con mi abuela era un momento muy especial. Cualquier nieto puede hablar bien de su abuela; que su abuela esto, que su abuela lo otro. Pero de verdad que mi abuela era una mujer especial. Toda persona que la haya conocido sabe de lo que hablo. Irradiaba en sí misma, en cada gesto, en cada palabra, la más pura bondad. Una mujer con un corazón tan grande, que pasó toda su vida cuidando, ayudando y sosteniendo a los demás. Tenía siempre muchas deudas; pero si alguien precisaba o le pedía dinero ella era incapaz de no brindarlo. Daba lo que no tenía. Daba más de lo que podía. Sus hijos, nosotros sus nietos, y cualquier persona que pasase cerca de su presencia, lo percibía.

Un día, estábamos en su casa de Baigorria por almorzar alguna poca cosa. Yo tenía unos 10 años en aquel momento. La comida iba a ser una salsa sin carne y unos cuantos bollos de pan del día anterior. Era eso solamente. Y da la casualidad que caen, inesperadamente, parientes de La Pampa. Ella, nos agarró a sus 3 nietos, y nos dijo: "hijos, disculpen, pero vamos a dejar la comida esa para los parientes que llegaron. Después comemos nosotros más tarde". No había comida para más tarde. Nosotros sabíamos que más tarde ella iría al mercadito de la Katy a la vuelta de su casa a pedir fiado, una vez más.

Mi Abuela Leonor en su cocina


Pero así era ella. Su casa siempre estaba con alguna persona nueva, con algún nuevo invitado. Siempre había que poner un plato extra sobre el mantel. Mi abuela fue fiel exponente de aquella frase memorable de Jauretche que dice que "o es para todos el invierno o es para todos la cobija". Lo que hay, sea poco o sea mucho, se comparte. Y nosotros, sus descendientes, nos criamos viendo y mamando cada uno de sus actos; aprendiendo con el ejemplo fáctico de lo que significa ser una BUENA PERSONA.

A veces cuando acredito que hice una buena acción, automáticamente me viene a la mente mi abuela. Me pregunto qué haría ella, qué diría, qué me aconsejaría. Doy gracias a la vida y a Dios por haber puesto en mi camino a semejante exponente de ser humano. Una mujer tan especial.

Pero vuelvo a aquella noche de verano del 2021, habrá sido diciembre o enero, no recuerdo con precisión. Luego de una juntada familiar, de un riquísimo asado, unos cuantos vinos y fernets, chistes y anécdotas, llegó la hora de irnos a dormir. Yo me quedé en casa de mi viejo y en la misma habitación estaba también mi hermana Cami y mi abuela Leonor. En la cama grande dormían ellas dos, y yo en un colchón en el piso.

Siempre, SIEMPRE, ese era el momento que más me gustaba de disfrutar con mi abuela. Porque ella, ya con luces apagadas, y pronta para dormir, comenzaba a contar historias de su infancia, historias sobrenaturales, a transmitir sus saberes más profundos. Siempre lo hacía así desde que nosotros sus nietos éramos bien pequeños. Y para mí, era como una voz en off que me relataba un cuento que contenía mejores episodios que el mejor cuento de hadas. Eran mejores porque eran episodios reales, y venían de una voz de Sabiduría, que con el pasar de los años, se nutría aún más.

Abuela Leonor junto a todos sus nietos


Fuimos hablando sobre lo que significa llegar a la vejez. Le preguntaba qué era lo que más le molestaba de ser vieja, de ya estar en la línea de los 80 años. Me dijo que le molestaban los dolores de rodilla, las quebraduras que había tenido por diferentes caídas, y demás cosas. Le decíamos que lo de las rodillas era porque estaba bastante rellenita; pero es que era tan buena cocinera que ni ella podría resistirse a semejantes delicias. Fue la mujer que me transmitió el gusto por cocinar, cuando desde bien pequeño me dejaba ayudarla a hacer sus increíbles ñoquis de papa y salsas de tomate con caracú. El mundo fue más feliz con su comida de lo que era antes de su nacimiento. Lo juro.

Entre charla y charla, y aprovechando esos momentos intuitivos y especiales, le pregunté si estaba feliz de su vida. Me dijo que sí. Y ahí fue cuando le pregunté, en base a su experiencia y su corazón, qué me mensaje le gustaría dejarnos a sus nietos e hijos para que llevemos adelante en nuestras vidas. Y ahí apareció la magia:

"Primero que nada, tienen que ser buenas personas. Ser generosos con la gente. Lo segundo es que se lleven bien con sus hermanos, con la familia. Ellos siempre van a estar a su lado. Y lo más importante de todo, por sobre todas las cosas, quiero que sean LIBRES"

Yo fui absolutamente consciente del poder de su mensaje en ese preciso momento. "POR SOBRE TODAS LAS COSAS, QUIERO QUE SEAN LIBRES".

Ella, quien dio su vida y su alma, al servicio de los demás. Que por diversas situaciones de la vida, tuvo desgracias exageradas para un ser humano tan puro. Siempre ella ofreció la libertad a los demás y siempre la ejerció en el libre albedrío de ser cada día una mejor persona, aun cuando los dolores del corazón la pudieran nublar.

Sus abrazos, caricia profunda.


Cada vez que estoy desorientado, sé que tengo que hacerle caso a mi abuela Leonor. Porque para mí, la Libertad es el valor más grande que cualquier persona en el mundo puede poseer. Porque la libertad no es algo que te da un gobierno o un papel jurídico. Es un estado del Espíritu, en la máxima plenitud del Ser.

Una vez alguien se me rió burlescamente cuando dije que yo viajo para ser cada día más libre. Quiero cada vez más desatarme de cada cosa que pueda atarme; romper mis cadenas y ser un cada día, un espíritu un poco más libre todavía. Y se, que gracias a personas de mi vida como mi abuela Leonor, tengo las herramientas necesarias.

Casi como presagio de un futuro asegurado y trágico, aquel mensaje que nos dio a mi hermana y a mí, y que yo ahora transmito a vos, lo brindó apenas 3 meses antes de morir. Nos dio tanto, que una vez que ya no quedaba nada más por ofrecerle al mundo, eligió partir de este plano terrenal, para acompañar con su espíritu divino, el camino de otras almas afortunadas.

Nuestras mesas familiares


Mi abuela Leonor fue una mujer que fue llorada por cientos de personas el día de su fallecimiento, y aún es llorada por tantos otros en estos días. Me he pasado en llanto escribiendo estás líneas, con la fuerza necesaria solo para transmitir de la manera más fiel lo que significa y significó esta bella y hermosa mujer en mi vida.

No te olvides nunca de ser buena persona, de amar a tus cercanos y de ser Libre. 

Ese es uno de los grandes mensajes que me dio Leonor, "la abuya" para mí, "la Negra" para sus hermanos y sobrinos, y estoy seguro que ella querría que yo se lo comente a todos los que pueda. Porque ella, desde el lugar donde esté, aún susurra en mis oídos y en mis sueños, para que continúe mi camino hacia la libertad y ayudando a cuantas personas pueda.

Gracias abuela por tu cariño y amor absoluto. Este es un pequeñísimo detalle y ofrenda que puedo brindarte al cielo, y tal vez, fiel a tus gustos, lo leas con la atención con la que leías tus revistas y libros.

Te amo con todo mi ser. Gracias por haber sido la mujer más influyente de mi existencia y paso por este mundo. Llevaré tus mensajes de amor a dónde quiera que vaya y así rendir culto y memoria a uno de los seres humanos más bellos que ha caminado por esta tierra.

Última vez que vi a mi abuela, el día en que salí de viaje, 22 de marzo de 2021. Frente de su casa en Coronel Baigorria, Córdoba, Argentina.

¡MUCHAS GRACIAS POR TU LECTURA!

Mi nombre es Franco Etcheverry, y soy un viajero nómade desde 2021. Tengo 32 años y sueño con recorrer el mundo y vivir experiencias apasionantes que sacíen mi sed de curiosidad sobre la existencia espiritual en esta vida. Viajo en las rutas como excusa para viajar hacia mi interior. 

Quiero que también seas parte de este viaje.

Podés conocer mis redes en el siguiente LINK:  linktr.ee/Franco.etcheverry

Si quisieras ayudar económicamente a este proyecto, podés hacerlo mediante MERCADOPAGO (Alias:charlas.magicas) 

Encontrame en:
YOUTUBE: @francoet
SPOTIFY: CHARLAS MÁGICAS
INSTAGRAM: @francoetcheverry27


Comentarios

  1. Gracias por recordar a tu abuela que fue un ejemplo de persona dónde esté te guíe

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Tres filtros indispensables para lograr buenas relaciones

La enseñanza de Agustín Burg

EL PODER DE LA VALENTÍA: aprende a confiar en tu salto