Ayudar es el pilar de la vida

 Hola, ¿cómo estás? Un nuevo domingo que nos encontramos en este espacio virtual para charlar de la vida y sus aventuras. Te agradezco una vez más por estar aquí, leyendo lo que este humilde viajero escritor quiere compartirte a través de algunos pensamientos de la semana. Y si es tu primera vez por aquí, BIENVENIDO/A.

Hoy vamos a hablar sobre LA AYUDA.


¿Qué es una AYUDA? Es una acción de un otro para facilitarnos, socorrernos, apoyarnos en algo que estamos haciendo. Una ayuda en la mayoría de las ocasiones es brindada a partir de una necesidad puntual por la que atravesamos, y, cuando la brindamos, generalmente es porque también vemos a otro que la necesita. En ciertas ocasiones, la ayuda es para POTENCIAR, para impulsar, para proyectar. La ayuda es uno de los pilares de la construcción de la vida en sociedad y comunidad. Hay en la ayuda un sentido solidario, de altruismo, de interés en el bienestar ajeno y común. Me parece uno de los principios fundamentales de la vida. Casualmente, en nuestros tiempos actuales, el egoísmo y el individualismo se hacen presentes a causa de que hemos perdido el rumbo (entre otras cosas) con respecto a la noción de AYUDA y solidaridad.

 El sistema actual nos invita a ayudar a cambio de algo, generalmente material. Se va perdiendo poco a poco la ayuda desinteresada, la ayuda brindada desde el corazón. Y como nosotros estamos inmersos en esta nueva sociedad, nos parece raro cuando alguien, de puro buen corazón y altruistamente, nos quiere ayudar sin pedirnos nada a cambio. Es como que no nos sentimos a veces merecedores de esa ayuda, y nos cuesta creer que alguien quiera darnos su apoyo, su tiempo, su energía, incluso hasta su dinero, para favorecer y darnos una mano en nuestros procesos de vida.


La ayuda desinteresa siempre nace de los buenos corazones. Hay una motivación a partir del amor; de querer ver al otro bien, de sentir placer por haber puesto tu granito de arena en la construcción de una comunidad y de un mundo mejor.  A esas buenas personas de corazón les gusta ayudar, les genera placer; incluso algunos llegan a ofenderse si no aceptas su ayuda.

En estos casi 4 años de viaje fueron MUCHAS las personas que me ayudaron desinteresadamente. Desde un plato de comida hasta un hospedaje gratuito; desde un consejo valioso, hasta un abrazo. Siempre siento que no les agradecí lo suficiente. Me encargo de decirles “MUCHAS GRACIAS” muchas veces, y aún así me sabe a poco. Es que para mi el gesto vale muchísimo.

¿Cuánto vale ese plato de guiso de lentejas caliente que me brindó la Familia Vargas en Tierra del Fuego después de esperar en la ruta haciendo dedo a -15 grados? ¿Cuánto vale un colchón bajo techo en Chos Malal en la casa de Sebastián? ¿Cuánto vale aquellas facturas que me regaló esa mujer en la panadería del pueblito Fitz Roy? VALE MUCHO MAS QUE EL ORO.

 En algún momento, nuestra mente, quiere hacernos creer que no somos merecedores de esa dicha. Pero la realidad, es que desde el primer instante en que entramos al mundo, hemos recibido ayuda. Desde el médico que estuvo en el parto, pasando por quien nos dio de comer en la boca o nos cambió los pañales. Quien nos enseñó a sumar y restar, y quien nos enseñó a andar en bici. Siempre recibimos ayudas innumerables; el problema es que no somos conscientes de la cantidad de ayuda diaria que recibimos. Te invito a reflexionar sobre esto; te invito a abrirte a la ayuda de tus seres queridos, de tus cercanos e incluso de personas desconocidas. Porque una persona de buen corazón sabe perfectamente cuando tiene que ayudar y cuando no; y si sos merecedor/a de ayuda, esa persona va a aparecer.


Mi viejo tiene una buena forma de explicar esto:

“¿Cómo podés pretender que alguien te acerque una pala si primero no te vio en proceso de ponerte a cavar? ¿Cómo te van a ayudar con los puntales para el techo si primero no te vieron hacer los cimientos? La ayuda aparece cuando te ven en movimiento, cuando te ven que vas hacia algún lugar”

La moraleja es que, si estás ahí en tu casa esperando “mágicamente” la ayuda de alguien, lamento decirte que no va a suceder. Ahora, si salís afuera, y si empezás a mover tus fichas, a mover tus energías, empezás a dirigirte a eso que querés lograr, yo TE ASEGURO, que la ayuda va a aparecer MAGICAMENTE. Una red de casualidades se va a entrelazar y vos vas a recibir la ayuda necesaria. Si no pedís, tenés muchas menos chances de que te ayuden. No tiene nada de malo PEDIR. Lo malo es PEDIR desde la visión egoísta, del aprovechamiento. No es malo pedir, porque cuando alguien te pida ayuda algún día, vos también la vas a dar, entrando en absoluto equilibrio con la vida. A veces, ni siquiera tenemos que pedir; simplemente con mostrar o comentar lo que estamos haciendo, despertará en alguien las ganas de apoyarte, de incentivarte.

La ayuda tiene muchas formas de expresarse, de hacerse efectiva. ¡Y ES TAN AGRADABLE Y PLACENTERO ENCONTRARLA Y RECIBIRLA! ¡ES TAN PLACENTERO BRINDAR UNA MANO A QUIEN LO NECESITA!

 


Por eso, sin lugar a duda, los propósitos profundos de nuestras vidas tienen que estar fundados sobre la base de la AYUDA a otros. Un mundo sin solidaridad y ayuda es un mundo de competencia y egoísmo; y ese es el mundo que nos están queriendo vender.

¿Te acordás cuando fue la última vez que ayudaste a alguien? ¿Por qué no lo hacemos mas seguido? ¿Por qué solo esperamos a que alguien nos lo pida?

Te invito a ayudar sin pedir nada a cambio. Te invito a extender tu mano a quien lo necesita, a ejercitar aquello de ser UN BUEN SER HUMANO. Te aseguro que esa ayuda que das te va a venir multiplicada por diez cuando vos la necesites.

Ayudar y ser ayudado es la realización práctica de dos personas que viven su vida basada en el amor. Ayudar es servir y es aportar a la construcción de una comunidad cimentada en el bienestar colectivo. AYUDEMOS, Y SEREMOS AYUDADOS.

¡Abrazo grande!



¡GRACIAS POR TU LECTURA!

Mi nombre es Franco Etcheverry, y soy un viajero nómade desde 2021. Tengo 32 años y sueño con recorrer el mundo y vivir experiencias apasionantes que sacíen mi sed de curiosidad sobre la existencia espiritual en esta vida. Viajo en las rutas como excusa para viajar hacia mi interior. 

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