¿Ya sabés cuál es tu lugar en el Mundo?
“Los lugares no son bellos de por sí. Si tu mente está con mil kilombos, no vas a apoder apreciar la belleza (ni nada) en su total dimensión. A mí abuelo Marcelo le preguntaban por qué nunca se iba de vacaciones a ningún lado y él respondía: "¿Por qué me iría? ¿El sol de Brasil es distinto que el de acá?". Y tenía razón, porque en todas partes del mundo brilla el mismo sol. Pero esa es una estrella con luz propia. El desafío es brillar por uno mismo en cada lugar que se habita. No hay más o menos felicidad en lugares bellos; uno mismo es el que encontrará en sí más o menos felicidad, más o menos paz en esos lugares.
También tiene
razón una amiga que me dijo: "¿cómo sabés que el sol de Brasil no es
distinto si nunca estuviste ahí?". Esa es la otra parte de la esfera, la
visión complementaria.
| Mirador Piedra Negra, Bariloche. |
En lo personal,
siempre me atrajeron las montañas y los ríos. Las grandes piedras y
acantilados. Y he estado en lugares impresionantes, pero sintiendo un vacío
existencial igual de potente. Sintiendo y pensando en pavadas, dolorido,
extrañando, sufriente. A esos lugares en donde me sentí así, algún día volveré.
Porque llegaré desde otro lugar interior, para poder apreciarlos como es
debido.
Hoy, mientras el mundo se despedaza y está en una guerra singular, poder encontrar espacio y tiempo en donde EL SER esté consigo mismo, es todo un desafío. Es muy difícil darle vida a la vida. Estar en automático, haciendo siempre lo mismo, para el Franco de hoy, sería la muerte. Por eso agradezco a cada persona que me incentivó, que me apoyó y que me comprendió cada vez que dejé mis trabajos en blanco, cuando quise hacer otras cosas totalmente diferentes, cuando cambié de ciudades, etc. En fin, cada vez que fui fiel a mí mismo.
En unos días se cumple un mes desde que estoy en el patio de una casa en Bariloche acampando, mientras voy al trabajo para la temporada de verano. A veces me quejo de que descanso mal, que hace frío, que cuesta convivir con otras personas muy diferentes, que el trabajo, etc (de puro viejo quisquilloso que soy) Pero todo eso, que en breve va a cambiar, es parte de lo que uno eligió. Y en la elección se ejerce la libertad; y en mí caso, si me siento Libre y si Soy libre, también soy feliz”
Mi primera foto en Bariloche. 24 de diciembre de 2021.
Este texto que
leíste hasta ahora, es de un escrito que realicé el 23 de enero del 2022.
Recuerdo a la perfección el momento en que lo escribí. Estaba solo, tomando
mates a orillas del Lago Nahuel Huapi, en la bajada del Km 5. Me daba en la
cara un sol hermoso de atardecer, combinado con una fresca brisa de la que me
cubría con una campera que me había regalado mi hermano antes del viaje. En ese
momento yo era el ambiente, y el ambiente era yo. Una simbiosis perfecta. Me
sentía tan a gusto, tan placenteramente en contacto con todo lo que quería
sentir hacía muchos años. En frente de mí, la enormidad del agua de ese gélido
lago y las montañas de enfrente tornasoladas, virando sus colores tierras en
matices de violetas, naranjas y azules. A mi alrededor, las piedras y troncos
que ofician de asientos. Fue así que me di cuenta ese día que Bariloche era uno
de mis lugares en el mundo. Siempre digo que para mí era un parque de
diversiones gigante; un lugar en el que viví experiencias majestuosas en todo
sentido. Plena montaña, nieve, ríos, valles, escaladas, paisajes sin igual; y
también un crecimiento espiritual muy potente.
Muelle km11, Lago Nahuel Huapi, Bariloche.
Días antes de llegar a Bariloche, me encontraba en San Martín de los Andes, hospedado en la casa de Juan, un gran hombre que junto con su familia recibían a viajeros. Él me dijo que podía quedarme allí el tiempo que yo quisiera, y hasta me ofrecía distintas opciones de trabajo. A mí, a un completo desconocido dos días antes. Sentía que todo era demasiado bueno; y era una decisión difícil. Ir hacia lo desconocido, Bariloche, o quedarme ya en el nuevo punto seguro que era San Martín, ya con todo lo necesario para instalarme en la temporada y juntar algo de plata para luego continuar camino. Le agradecí a Juan, pero mi corazón me impulsaba hacia Bariloche. Llegué allá acompañado por dos cordobesas que también se hospedaron en lo de Juan. A las dos horas de llegar a Bari había conseguido trabajo, y a las 4hs ya tenía también donde hospedarme. Había llegado con unos 1500 pesos (que en ese momento eran unos 10 dólares aprox). Arreglé con el dueño del restaurante y fui a mi morada, que era una casa cuyo patio oficiaba de camping en temporada alta. Allí viví 2 meses en mi carpa. Muchas incomodidades, pero yo fui tan pero tan feliz en esos dos meses. Pasé también por momentos de mucho dolor y malaria, pero quedó tan disminuido ese evento al lado de lo que sucedió de bueno. Todo en Bariloche fluyó como un río sin compuerta alguna.
Día de despedida del Camping Costunhué donde viví dos meses en carpa.
Al punto que
quiero llegar es que si sentís que el lugar en el que estás no te gusta o no te
llena, quizás lo mejor sea cambiar de aires y salir afuera para encontrar TU
LUGAR. Pero antes de mudarte de lugar y salir al rastreo de ese espacio físico,
tenés que ser consciente que a donde quiera que vayas en el mundo, tu mente,
tus problemas y conflictos internos van a ir con vos. Es decir, que se te puede
armar el mismo lío e insatisfacción que en el lugar que estás hoy mismo. Por lo
tanto, me toca decirte que antes que mudarte en lo físico, es preferible mudar
interiormente. Un lugar no es mágico de por sí, ni va a hacer que todo lo
problemático se esfume de un plumazo. Lo que sí puede suceder es que encuentres
ESE LUGAR en el que todo fluye armónicamente; de repente tenés seguido golpes
de suerte, encontrás todo lo que querés muy rápido; conectás con gente
espectacular; te sentís como en TU CASA. Entonces, te digo que ese es uno de
tus lugares en el mundo.
Allá en el 2022
cuando escribí ese texto no tenía ni idea de para dónde iba a continuar mi
viaje. Resulta que ahora, casi 3 años después, estoy en Brasil. Y ahora, recién
ahora, puedo experimentar por cuenta propia y sacar mi evaluación de si el sol
de Córdoba es el mismo que el de Brasil. Vamos al hueso… El sol no es el mismo.
Abuelo Marcelo, vos que me escuchás en donde quiera que esté tu espíritu, tengo
que porfiarte (como buen Etcheverry). El Sol no es el mismo porque yo ya no soy
el mismo; y muy probablemente, en caso de que hubieras visitado Brasil, habrías
confirmado que aquí el sol golpea diferente la piel, que los atardeceres tienen
olor a sal, que los cielos se tiñen diferente que en nuestro pueblo. Pero
Abuelo, también te voy a decir que tenías mucha razón en tu razonamiento. Porque
por más que haya rodado ya miles y miles de kilómetros, hay algunos problemas
que me persiguen al igual que en Córdoba. Hay algunos días en que el sol es el
mismo. Veremos en nuestra vuelta por el mundo si hay algún lugar que me genere
lo mismo que en Bariloche.
| Desde el Refugio Laguna Negra, Bariloche. |
Otto Mailing,
oriundo de Alemania y que se instaló luego en Bariloche, y uno de los
personajes históricos mas relevantes de la ciudad, dijo una vez: “Una vez que
encontrás el paraíso, ¿por qué te irías de él?”
Tengo que decirle
Señor Mailing, muy a mi pesar, que uno solo se va de los paraísos porque puede
hacerlo. Porque Dios nos ha dado el libre albedrío, y la curiosidad que anida
en nosotros nos hace mover para ver si encontramos otros paraísos semejantes.
De hecho, lo que provocó que usted encontrase el paraíso Bariloche, es que
usted salió de Alemania, y se aventuró a encontrar su lugar en el mundo. Tengo
una pregunta picante para hacerle, si me lo permite: ¿Sabe usted si Bariloche
era el único paraíso suyo en la Tierra?
Te invito a vos,
grato lector/a de este blog, que también descubras TU LUGAR EN EL MUNDO.
Por mi parte, te
voy a ir contando a través de este blog si descubro otro paraíso con las mismas
maravillas de la Patagonia Argentina, con esa misma sintonía mágica. Quizás doy
la vuelta al mundo solo para certificar que Otto Mailing tenía razón, y que yo
por la porfía que corre en mi sangre vasca, solo no quise darle la razón tan
tempranamente.
Me despido de
este blog y le digo:
-
Al
Señor Mailing: no hay día en que no extrañe Bariloche.
-
A mi
Abuelo Marcelo: no hay día en que no te extrañe a vos. Seguro estás en el
paraíso que siempre te mereciste.
| Con El Soberano en el Cerro Otto, Invierno 2022. |
¡GRACIAS POR TU LECTURA!
Mi nombre es Franco Etcheverry, y soy un viajero nómade desde 2021. Tengo 32 años y sueño con recorrer el mundo y vivir experiencias apasionantes que sacíen mi sed de curiosidad sobre la existencia espiritual en esta vida. Viajo en las rutas como excusa para viajar hacia mi interior.
Quiero que también seas parte de este viaje.
Si quisieras ayudar económicamente a este proyecto, podés hacerlo mediante MERCADOPAGO (Alias:charlas.magicas)
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