No tengo nada, pero tengo todo

 Hola, ¿cómo estás? Gracias una vez mas por estar en este espacio de lectura y reflexión que nos conecta, tal vez, aún sin conocernos. Hoy te quiero traer una historia y reflexión sobre algo que viví  la semana pasada en Sao Thomé das Letras, en el estado de Minas Gerais, Brasil.

¿Por qué elegí ese pueblo para visitarlo? Porque es un pueblo que tiene las mismas características que Capilla del Monte, en Córdoba, Argentina. Porque al igual que Capilla, se lo nombra como un lugar místico y con la posibilidad de observar OVNIS en el cielo, además de otros sucesos misteriosos y leyendas populares de acontecimientos anormales. Mi curiosidad es grande, y no podía no ir a ver con mis propios ojos de qué se trataría el asunto.

Sao Thomé das Letras, Minas Gerais, Brasil.

Fui con las expectativas bajas, porque esa es mi forma de abordar los lugares generalmente (y también las personas). No quiero esperar nada; solo ver cómo los sucesos simplemente se van dando. La accesibilidad a los rincones de agua, cascadas y ríos de Sao Thomé está un poco limitada. No solo porque en cada pocito de agua te van a cobrar un ingreso, si no también porque están algo alejados del pueblo esos lugares lindos. Si no contás con vehículo, se hace un poco tedioso, combinado con la cantidad de lluvias que caen en esta época del año.

Así y todo, decidí tomarlo con calma. Después de hacer una serie de trámites en una localidad “cercana” para renovar mi extensión como turista, encontré un camping cuyo nombre era “EL SECRETO”. Ya el nombre era una señal para mí. Cuando estaba entrando al portón, veo un hombre sentado tomando café en el cobertizo.

-          Entra, amigo. Vem aquí para tomar um pouco de café.

No podía decir que no a la invitación. Me encontré con un hombre de unos 50 y algo de años, con su perrita Mora, muy amistoso, y hasta podría ser tranquilamente un cordobés por su forma de ser. Me convidó café y algo para comer. Tuvimos una gran charla en la que él me contaba que estaba en el camping a causa de la separación con su (ahora) ex esposa y que, para no estar en el epicentro del conflicto, decidió hacer 400km hasta llegar a Sao Thomé das Letras y poder evaluar mejor sus pasos. Fue evidente que estaba sobrepasado por la situación. Fumaba y tomaba cervezas con una compulsión que pocas veces he visto. Sin embargo, nunca se mostró agresivo; al contrario. Estaba abierto a consejos, a recomendaciones para él trasformar su vida de una vez por todas. Este era su tercer matrimonio, y la finalización de todos ellos siempre la misma causa: celos y posesividad de parte de él. No voy entrar en la reflexión de este asunto, porque para mí, el mensaje que yo tenía que leer era otro.

Vale das borboletas, Sao Thomé das Letras, Minas Gerais.


Este amigo nuevo (vamos a llamarlo Andrés para conservar su identidad) me contó ampliamente de su historia de vida. Tuvo una infancia espléndida, con mucho amor y cariño, sin faltarle nunca un plato de comida en la mesa y muy buena educación. Su abuelo italiano y su padre le enseñaron el arte y oficio del comercio, las ventas y los negocios. Así fue que muy tempranamente, Andrés ya tenía sus negocios en marcha con ingresos mas que suficientes para una “buena vida”.

Sin embargo, a los 21 años de edad, se encuentra con quien será luego su primera esposa, y ella queda embarazada inesperadamente. Desde allí comenzó una catarata de sucesos imprevistos, ruines, y hasta desgraciados que no dieron nunca casi espacios de tranquilidad en la vida de Andrés. Eso sí, nunca faltó el pan en la mesa. Al contrario; había casi de sobra. Nunca fue ese un problema. Buenos autos, buenas vacaciones en los mejores lugares y hoteles, buenas escuelas, buenas ropas, buenos churrascos. Su habilidad comercial, lo llevó a construir un complejo de departamentos del cual vive de rentas y donde su trabajo radica solo en la coordinación de los trabajadores de limpieza y mantenimiento y concretar las estadías por teléfono. Es decir, puede trabajar desde cualquier lugar del mundo y solo necesita tener internet y WhatsApp.

Tenía también allí en el camping una Ford Explorer de 1994; una bestia hermosa de camioneta. En la parte de atrás, tenía un colchón para dormir y todos los artículos de camping necesarios para vivir a voluntad en cualquier lugar donde él eligiese dormir cada día. Además, ingresos constantes provenientes de su negocio para su comida, combustible y cualquier gasto necesario.

Te lo voy a decir así: él tenía prácticamente casi todo lo que yo quisiera tener para viajar y moverme por cualquier parte del mundo a voluntad.

Pero claro, él teniéndolo todo para vivir feliz y viajando por donde quisiese, en 30 años de problemas constantes, no lo consiguió realizar. Yo le preguntaba todo. Cómo hizo para lograr todo eso. Me reveló poderosos secretos que estoy aún masticando. Pude ver con claridad que yo tranquilamente podría tener todo lo que él tiene. Pude ver con claridad aquel momento del año 2018/2019 en donde se me presentó un negocio formidable, lo ejecuté, y gané mas dinero del que había hecho en toda mi vida. Y que después, cuando tenía que tomar la decisión de si seguir enredado en ese mundo o no, decidí que no. Porque principalmente no sentía para nada que tuviese intención de trabajar unas 16hs al día solamente para ganar mucho dinero. Elegí salirme de esa dimensión. Creo que en ese momento no tuve la claridad ni alguien que me pudiese orientar mejor sobre qué hacer. Creo hoy con el diario del lunes que tendría que haber encontrado un punto de apoyo y equilibrio; pero bueno, no sucedió y ya después mi vida se transformó a una vida nómade hasta el día de hoy. Salí a viajar con lo poco y nada que tenía ene se momento, vendiendo todo. Pero con la convicción de que era algo que NECESITABA Y QUERÍA hacer en mi vida. No necesité de dinero para salir, necesité de CORAJE y VALOR para hacerlo. Fue realmente muy fuerte todo ese proceso y marcó mi vida.



Al verlo a Andrés, con todas sus posibilidades en la palma de su mano y él apresado de su situación psico-emocional, sin la capacidad de ser FELIZ aún con todo aquello material resuelto, no podía dejar de preguntarme si yo cambiaría mi vida actual por la de él.

Él me decía que me veía muy convencido de mi viaje, de mis aventuras. Cuando me preguntó como hacía para viajar, le conté con detalles. Trabajando de esto, trabajando de aquello; gracias a la bondad y generosidad de la gente; haciendo lo que sea necesario para continuar camino, a la vez que hago todo para disfrutar y compartir mis experiencias con las personas que quieren escuchar mi historia. Hablamos mucho sobre el dinero, sobre la riqueza, sobre las bondades y perjuicios, etc.

 Fue realmente todo muy revelador para mí. ¿Cambiaría mi libertad actual, mi tiempo libre, mi posibilidad de vivir y estar donde quiera por todas esas comodidades materiales en perjuicio de mi salud mental y mi bienestar emocional? Claro que no; no existe posibilidad alguna.

Esto que para mí es una obviedad, y que tal vez para vos también lo sea, para un MONTÓN de personas no lo es. Creen que vale la pena sacrificar salud emocional, mental y/o física a cambio de las bondades materiales. El famoso dicho “si voy a llorar, prefiero llorar en una Ferrari” refleja un poco toda esa idiosincrasia. Yo quisiera proponer ese argumento, pero al revés. Porque yo lo que quisiera es primero tener la felicidad en mi vida, y luego, por obra y gracia de mi vida, subirme a esa Ferrari y siempre sonreír y agradecer a la vida manejando en ella.



 En ese primer día con Andrés, luego de horas de charla, salgo a la calle del pueblo para ir al supermercado. Me encuentro a la vuelta con un viajero de anatomía japonesa, subiendo a pie con la bici a su lado las empinadas calles de piedras lajas de Sao Thomé. Una bici que tenía un canasto de plástico en la parte de atrás atada con alambre, con un par de lonas y cacharros, y en frente un tacho de plástico de margarina industrial, también atada entre sunchos y alambres. Sobra decir que este japonés de nombre Kiyoshi Nakahara (y de nombre Roberto en Brasil) estaba moviéndose con los mínimos recursos económicos. Pero algo que tenía en total abundancia era su sonrisa, su mirada que transmitía alegría y felicidad plena. Una energía muy agradable. Sin tener prácticamente nada; pero en realidad, teniéndolo todo.

 Me tocó encontrar ese SECRETO en el camping “El Secreto”. La vida me mostró los dos polos en esta vida de viajes y nomadismo. Me mostró a alguien que tiene todo lo material, pero sufriente; y al otro, que, sin nada de nada, vive feliz. “¿Quién tiene la verdad a seguir?”, me pregunté en cada uno de esos días.

Creo que los dos tienen su porción de la verdad, y que juntos, en su polaridad lumínica, hacen a la verdad completa para mí vida. Para mi vida y mis viajes, quisiera poder tener ese beneficio de Andrés, para moverme a voluntad por cualquier lado, durmiendo donde quiera, como quiera. Un día en el auto, otro día en carpa, otro día en una posada, otro día en un hotel. Y también, quiero combinarlo con mi libertad, con la capacidad que tengo de disfrutar los pequeños y bellos momentos, con mi capacidad de apreciar lo que vivo, disfrutando a pleno de mi vida, teniendo materialmente hoy poco y nada.



¿Qué es lo que tengo en plena abundancia? Pasión por mi viaje, pasión por la naturaleza, pasión por vivir y aprovechar al máximo que pueda mis vivencias y aventuras; mi curiosidad sin límites, mi placer al escribir, mi amor por los animales y las conexiones auténticas con las personas; la pasión por compartir, la pasión por querer, algún día, impactar en la vida de las personas para ayudarlas en su desarrollo personal e interior. Tengo mis convicciones, mis principios, donde la LIBERTAD es la guía de mis acciones. Estoy convencido que aquellas cosas materiales que quisiera en mi vida tienen que llegar a mí de una manera absolutamente natural haciendo inexorablemente lo que amo hacer. No estoy dispuesto a generar mucho dinero haciendo cosas que NO ME GUSTEN HACER y que no me apasionen. Entonces, no le doy margen a mi Universo para que vaya por otro lado. Tendrá que llegar esa abundancia material haciendo lo que AMO HACER, y que, en gran medida, son ya las cosas que hago hoy en día teniendo solo lo mínimo. Pero como dije, soy abundante y millonario en cosas que muy pocos otros tienen. Yo quiero el equilibro entre esos dos mundos que casi siempre están polarizados.

 El dinero tiene que servir para ayudarte en tu vida, para generar tiempo y espacio en tu vida, para viajar, para ayudar a otros, para hacer crecer proyectos que impacten y ayuden a las personas en sus vidas, para regalar cosas a tus seres queridos, a tus amigos, por el solo placer de hacerlo y tener con qué. Si el dinero no tiene esa función, sos simplemente un materialista mas de este planeta que solo quiere tenerlo por una cuestión de estatus y para MOSTRAR al afuera el vació existencial tan grande que llevás por dentro. Veo mas sonrisas y felicidad en los humildes que en los rostros de los millonarios que a veces tienen tan poco, que solo tienen dinero. Aún no me encontré cara a cara, en persona, con un millonario material y espiritualmente hablando. Ya va a aparecer mi mentor. Mientras tanto, tengo que continuar mi camino a como de lugar. Sin prisa, pero sin pausa. Porque no tengo nada, pero te juro que lo tengo todo.

Atardecer de despedida, Sao Thomé das Letras.

 ¡GRACIAS POR TU LECTURA!

Mi nombre es Franco Etcheverry, y soy un viajero nómade desde 2021. Tengo 32 años y sueño con recorrer el mundo y vivir experiencias apasionantes que sacíen mi sed de curiosidad sobre la existencia espiritual en esta vida. Viajo en las rutas como excusa para viajar hacia mi interior. 

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