¿Aún no conociste Villa de Merlo?

 Hoy te quiero contar sobre un lugar único en el mundo. No es broma; en verdad que es un lugar que está en un reducido ranking dde ciudades del mundo que combinan bienestar, belleza, naturaleza y tranquilidad.

Acá no vamos a hacer un recuento de “10 lugares para conocer en Merlo”, porque de eso hay mucho. Yo quiero contarte por qué debería haber un espacio en tu agenda de la vida para visitarlo.



Merlo es considerado uno de los mejores 5 microclimas del mundo; es decir, que sus condiciones climáticas tienen mucha estabilidad a lo largo del año, con poca variación de temperatura, y con un aire que se siente y se respira liviano; muy liviano. Otros ejemplos son Jávea e Islas Canarias en España, Viña del Mar (Chile), y también ciertas regiones de Suiza y de California, en EEUU. Pero nosotros, que tenemos un país bendito, tenemos Villa de Merlo, en la Provincia de San Luis, en el sector cuyano de Argentina.

Llegué a esa ciudad por casualidad. Hacía casi un mes que había comenzado mi vida nómade. Viajaba en ese primer momento con mi amigo Lucas. Días atrás habíamos subido el Cerro Champaquí (el más alto de Córdoba) por la entrada de Villa de Las Rosas-Los Molles. Bajamos tan muertos de hambre y cansados que quisimos ir a descansar a un lugar próximo. Un amigo mío estaba en Luyaba, un pueblito ubicado cercanísimo a la frontera entre Córdoba y San Luis.

Junto a Lucas en la cima del Cerro Champaquí. Abril 2021

Pensamos que ahí podría hospedarme bajo techo, pero el plan se cayó. De todas formas, fuimos hacia allí y nos alejamos unos 5km de la ciudad y montamos campamentos muy próximos al río. El lugar era de cuento. Una maravilla total. Me pareció estar en un paraíso. Ahí me bañé con esa agua helada y nos dispusimos a hacer la cena. Entrada la madrugada, mientras dormíamos en la carpa junto a Lucas, escuchamos que empezaban a caer autos y motos con música a todo volumen y con mucho alcohol también. De repente, se montó una fiesta tremenda. Tengo que recordar que aún eran tiempos de “pandemia” (abril 2021) y estaban prohibidas las fiestas. Al rato, cayó la policía y quedó el tendal. Por suerte, la policía no vio nuestra carpa, si no, con seguridad, nos iban a correr también.  Al otro día, nos levantamos con un sol radiante de otoño. Una preciosidad. Fui al pueblo a buscar algo para comer y después yo me fui a meter las patas en el agua. Al cabo de un rato, siento los gritos del Lucas. Voy para donde él estaba y lo veo con la cara pálida. Resultó ser que le pasó una serpiente yarará por debajo de las patas mientras él leía en su reposera.

Cuando uno se expone a la naturaleza, esas cosas pueden pasar. En el Paraíso, habita la serpiente.

En Luyaba, próximos a montar campamento.


Íbamos a pasar otra noche allí, pero dados los hechos y la inseguridad de ambos de dormir con yararás a nuestro alrededor, decidimos marchar. La posibilidad que evaluamos fue la de continuar hacia Villa de Merlo, que quedaba próximo a unos 40 minutos. Llegamos a la ciudad en la tardecita y como sucedía habitualmente, no se nos permitía poder acampar en los lugares. Ni la policía, ni los bomberos, ni siquiera CÁRITAS nos brindaba ayuda ni una solución. Aquellos videos de viajeros felices que yo había visto antes de viajar no existían en la realidad; porque la realidad circundante era que el mundo estaba en pandemia. ¿Cómo se le iba a ocurrir a alguien salir de viaje en esa época? Bueno, yo no me muevo con los tiempos del mundo.

 Cuestión es que Lucas decidió poner fin a su travesía conmigo e iba a partir en colectivo desde Merlo hacía Río Cuarto, su ciudad. “Dormimos” esa noche dentro del auto y a la mañana siguiente, despedí a mi amigo. Comenzaba mi viaje en total soledad, ahora sí. Ese día recorrí 3 pueblos próximos a Merlo buscando lugar donde poder acampar o encontrar un techo amigo. Todo me fue rechazado. Así que volví a Merlo y, al regreso, divisé al costado de la ruta un circo. No sabía si era un circo que se estaba montando o desmontando, porque estaba a medio hacer todo. Resulta que estaban alistando todo para la función del día siguiente. Les pregunté si precisaban ayuda a cambio de unos pesos, me dijeron que sí. Entonces hice las veces de acomodador y ayudante durante dos días. Ese dinero me permitió cargar nafta nuevamente y comer algo. Luego, encontré el Hostel Casa Grande donde hice mi primer voluntariado de la vida. Trabajo a cambio de hospedaje y desayuno completísimo. Gran experiencia que me permitió tener días y tardes libres para recorrer la hermosa ciudad de Merlo.

Junto al Soberano, en el Filo de Merlo al atardecer.


Fuimos con amigos al punto panorámico de la ciudad que es El Filo de Merlo; a Pasos Malos, Pasos Buenos, la Laguna Azud (una de las mejores lagunas espejo que ví), al mirador de la felicidad; Salto del Tabaquillo, caminamos por el centro y por las afueras de la ciudad y tantas cosas más. A tan solo 15 minutos de cualquier lugar donde te hospedes vas a tener algo hermosísimo para ver. El clima acompaña de tal manera que prácticamente no tenés que ver nunca cómo va a estar el clima porque simplemente todos los días está lindo. Respirar ese aire puro y tranquilo cada día es un placer en sí mismo.

Además, la ciudad, que tuvo un boom después del gran arribo de turismo “porteño”, está en desarrollo contante. Pese a esto, se sigue conservando una identidad de “pueblo”, donde la gente se saluda por la calle con desconocidos, donde los niños juegan en las veredas sin mayores cuidados, y donde pasa gente vendiendo pan casero y tortas fritas aplaudiendo en los portales de las casas.

Laguna Azud

La invitación es a que hagas un viaje NO TURÍSTICO. Porque cuando sos turista en vez de visitante o viajero, la perspectiva con la que abordás el lugar es completamente diferente. No te voy a decir que planifiques todo con anticipación, que reserves tal o cual lugar, que vayas a un lugar específico a comer. No me interesa para nada eso. Solo quiero invitarte a que saques un pasaje o salgas a la ruta con la intención de llegar allí y quedarte al menos unos 20 días y te encuentres VOS MISMO/A con esa maravilla de ciudad que tenemos en Argentina. No te vas a arrepentir jamás. Siempre uso este lugar como caballito de batalla a la hora de recomendar un destino que combine naturaleza, aventura, belleza, tranquilidad y buena gente. También digo que la gente vacaciona en las Sierras de Córdoba porque no conoce las sierras de San Luis. Una provincia absolutamente infravalorada en cuanto a su belleza.

Si ya tengo tu atención y estás evaluando ir a Merlo, también te cuento que a 10 y 15 minutos de distancia tenés pueblitos como Villa Elena, Villa Larca, Los Molles, con ríos y balnearios espectaculares, senderos de baja dificultad para disfrutar de paseos, mates y atardeceres sin parar. Y para los glotones, les cuento que hay unos corderos a la estaca que son una delicia sin igual.

¿Querés un lugar para volver a enamorarte de la tranquilidad y la vida? Andá a Merlo. No lo dudes más.

Salto del Tabaquillo

   

¡GRACIAS POR TU LECTURA!

Mi nombre es Franco Etcheverry, y soy un viajero nómade desde 2021. Tengo 32 años y sueño con recorrer el mundo y vivir experiencias apasionantes que sacíen mi sed de curiosidad sobre la existencia espiritual en esta vida. Viajo en las rutas como excusa para viajar hacia mi interior. 

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